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Españoles recopilan toda la información sobre la garrapata transmisora de la fiebre Crimea-Congo

Españoles recopilan toda la información sobre la garrapata transmisora de la fiebre Crimea-Congo

En la guía se recogen todos los aspectos relacionados con la garrapata Hyalomma lusitanicum, como la ecología, los aspectos relacionados con la salud pública, o las medidas de control.

Las garrapatas son un amplio grupo de artrópodos hematófagos pertenecientes a varias familias. Las garrapatas duras pueden alimentarse de muchos huéspedes y sobrevivir en diferentes hábitats, climas y condiciones según su etapa de desarrollo, especies, abundancia de huéspedes y otros factores.

En general, se dispone de abundante y diversa información sobre las características del ciclo de vida, la distribución geográfica, los hospedadores y las etapas de desarrollo. Sin embargo, en ocasiones esta información puede ser limitada, como puede ser el caso de Hyalomma, un género común de garrapatas duras que se encuentran en el sur de Europa, África y Asia.

Su nombre en latín significa ojos de vidrio. Estos ojos distintivos, junto con sus patas anilladas y su gran tamaño, son características de este género. Algunas especies de Hyalomma están adaptados a ambientes desérticos y han logrado sobrevivir en condiciones adversas con recursos alimentarios limitados durante épocas de grandes cambios ambientales en todo el mundo, lo que puede contribuir significativamente a la amplia distribución y diversidad de la especie.

La identificación de las especies de Hyalomma sigue siendo difícil debido a sus variaciones genéticas y morfológicas, lo que dio lugar a la reciente descripción de la morfología de algunas especies. Dentro de este género, Hyalomma lusitanicum destaca por su amplia distribución y el papel que juega en la transmisión de varios patógenos de importancia médica y veterinaria.

Con el objetivo de consolidar la información sobre H. lusitanicumun equipo liderado por investigadores españoles en el que participan colaboradores de otros países, ha realizado un trabajo publicado en Wiley Online Library y que recoge distintos aspectos del parásito, incluida la taxonomía, la identificación morfológica y molecular, el ciclo de vida, los métodos de muestreo, la ecología, los huéspedes, la distribución geográfica, la estacionalidad, y los métodos de control.

CAMBIO CLIMÁTICO Y ECOLOGIA

Uno de los puntos tratados ha sido el cambio climático y cómo afecta a las poblaciones de garrapatas, tanto en términos de temperaturas más altas como de períodos de sequía o precipitaciones elevadas.

En general, se puede suponer que las poblaciones de garrapatas se volverán más abundantes en altitudes más altas y latitudes del norte como resultado del calentamiento global, lo que sin duda tendrá un impacto en la prevalencia de patógenos transmitidos por garrapatas. De hecho, “H. lusitanicum ahora se puede recolectar fácilmente de animales y vegetación en elevaciones más altas que durante las últimas décadas del siglo XX”.

Esta dependencia directa de la temperatura “se puede observar también en H. lusitanicum en áreas mesomediterráneas donde se pueden recolectar hembras hinchadas de ciervo durante todo el año en el centro de España”.

Además del efecto directo de la temperatura, cabe esperar otros cambios por efectos indirectos. Por ejemplo, según explican los autores, el aumento de la sequía tendría un fuerte impacto en la estructura de la vegetación, haciendo que las extensiones de tierra sean más abiertas y creando así condiciones óptimas para las poblaciones de garrapatas.

Asimismo, H. lusitanicum es probablemente, apuntan, la garrapata exófila más abundante en el centro y sur de la Península Ibérica. Los resultados de los estudios sobre la prevalencia e intensidad de la infestación varían mucho, “probablemente debido a las diferencias climáticas y ambientales, así como a los diferentes enfoques metodológicos”.

El comportamiento de H. lusitanicum parece indicar que es poco antropofílico y debe ser considerado solo un parásito esporádico de humanos. Sin embargo, los autores comentan que se ha reportado “una infestación humana relativamente frecuente en Portugal, y los informes de infestación en humanos han ido en aumento en los últimos años, siendo los sitios de alimentación preferidos las extremidades inferiores (23,5 %), seguidos de por la espalda y zona lumbar (17 %), abdomen (13,5 %), cabeza y cuello (11,5 %), tórax (10 %), ingle y genitales (9,5 %), brazo y deltoides (6,5 %), axila (6,0 %), ombligo (2,0 %) y glúteo (0,5 %), especialmente en varones mayores de 14 años”.

RIESGO PARA LA SALUD HUMANA ASOCIADA A H. LUSITANICUM

Esta especie de garrapata puede albergar varios microorganismos que son patógenos para los humanos y otros animales. Por ejemplo, es un conocido vector y reservorio del virus hemorrágico de Crimea-Congo(CCHFv). Desde 2010 se han detectado en España diferentes cepas virales en adultos de H. lusitanicum alimentándose de animales, especialmente de ciervos, y en adultos buscadores de animales a los que parasitar.

Este virus parece estar muy extendido en España, donde según comentan los expertos, puede haber sido introducido por aves migratorias y el comercio de animales vivos que albergan garrapatas infectadas. 

Afortunadamente, “los casos humanos de la enfermedad aún son raros en Europa occidental, donde el virus también se ha detectado en otras especies de garrapatas”.

En cuanto a otros virus, estudios recientes han descubierto que H. lusitanicum está infectado con el virus Myxoma, un patógeno que se encuentra en los lagomorfos silvestres, y con el virus de la hepatitis E. Sin embargo, “el papel del parásito en el ciclo de transmisión de estos dos virus aún se desconoce y merece más estudio”.

Los investigadores, a su vez, han mencionado que “Hyalomma lusitanicum se considera un vector eficaz de Theileria annulata en España”, y que también se asocia con varias bacterias transmitidas por garrapatas, como Anaplasma phagocytophilum, Ehrlichia spp., Coxiella burnetii y Borrelia burgdorferi sensu lato.

CONTROL DE HOSPEDADORES Y USO DE PLAGUICIDAS

Las poblaciones de garrapatas son generalmente parte del entorno natural y pueden desempeñar un papel en el mantenimiento de su equilibrio. Sin embargo, bajo ciertas circunstancias, “en su mayoría causadas por la intervención humana, las garrapatas representan un riesgo para la salud de los humanos y los animales domésticos y salvajes”.

En estos casos, consideran que es necesario implementar medidas de control. En el caso de H. lusitanicum, todos los estadios están ampliamente distribuidos en diferentes ecosistemas y parasitan una amplia gama de huéspedes, lo que hace impracticable la erradicación, pero “es deseable mantener la población lo más baja posible para reducir los niveles de infestación y el riesgo de transmisión de patógenos”, añaden.

Tradicionalmente, los animales huéspedes se han manejado para reducir la abundancia de garrapatas, ya que la distribución y el número de garrapatas dependen en gran medida del movimiento y la densidad de los huéspedes.

La eficacia de estas medidas depende del tipo de ciclo de la garrapata que se vaya a controlar y de la capacidad de la especie de garrapata para sobrevivir en el medio ambiente.

Por ejemplo, el control de la población de animales y el acceso restringido a ciertas áreas se encuentran entre las prácticas más comunes. Estas medidas “se aplican a menudo a los ciervos, dada su importancia en el mantenimiento de estas garrapatas en el medio ambiente”.

No obstante, señalan que el uso extensivo del control químico mediante la administración directa de acaricidas y repelentes de garrapatas “sigue siendo la estrategia más efectiva y práctica, a pesar de las limitaciones debido al rápido desarrollo de resistencia y el impacto ambiental”.

Asimismo, conscientes del creciente interés en los bioplaguicidas para el control de patógenos minimizando los efectos adversos sobre el ecosistema, ”muchos laboratorios han centrado sus esfuerzos en el cribado de productos naturales, algunos con gran éxito”, celebran.

En la misma línea, en el artículo también han repasado otras medidas para combatir la abundancia de garrapatas, como el control biológico, el uso de productos naturales o las vacunas.

Para concluir, exponen que “el propósito de este estudio fue proporcionar la última información disponible sobre H. lusitanicum con miras a controlarla en las áreas donde se encuentra actualmente y también en nuevas áreas donde esta especie de garrapata dura podría establecerse en un futuro cercano”.

El conocimiento sobre esta especie de garrapata se limita a su área de distribución y no siempre es fácilmente accesible. Por lo tanto, “recopilar la información sobre H. lusitanicum ayudará a los agentes implicados a conocer mejor sus estrategias adaptadas y, sobre todo, les proporcionará las herramientas necesarias para el control de la garrapata tanto en las áreas geográficas donde esta garrapata es endémica como en aquellas donde podría establecerse en el futuro”.

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